jueves, 20 de marzo de 2014

Metamorfosis

A veces me pregunto el por qué de las cosas. Suelo hacerlo bastante a menudo, quizás más de lo que me gustaría. Especialmente, mis cuestionamientos abordan las razones más absurdas que me rodean y me moldean. Hay demasiadas cosas que no comprendo, o que aún llegando a entenderlas hubiese deseado no tener que preguntarme acerca de ellas.

Tantas cosas me dan miedo que van rompiéndome de a poquito, en pequeños pedacitos que voy dejando por aquí y por allá. Cada vez que me miro al espejo, descubro que en mi reflejo hay un poco menos de mí y un poco más de alguien a quien no conozco. Quizás podría llegar a conocer a ese alguien nuevo, si tan sólo me hiciese menos preguntas... A veces alcanzo tal velocidad de autodestrucción que cuando vuelvo a levantarme me encuentro frente a alguien completamente desconocido. Pero ese alguien aún sigue preguntándose el por qué de las cosas. 

Quizás eso es lo único que mantiene unido el principio y el fin de mi existencia: las preguntas. Quizás, si algún día mi cerebro finalmente se callara, no quedaría nada más de mí en ese alguien. Hay días en que me gustaría poder lograrlo, aunque sea solamente un segundo. Pero, nuevamente, me da miedo... Me da miedo que, llegado ese momento, no sea capaz de encontrar el camino de vuelta. 

7 comentarios:

  1. Tú lo llamas preguntas, yo lo llamo metas. Tener algo que conseguir/resolver/mejorar.
    Ánimo.

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  2. El miedo es bueno. Nos ayuda a seguir, a no parar; a encontrar el camino de vuelta. Aunque todo esté oscuro siempre podemos hallar las respuestas a esas preguntas.

    *abrazos*

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  3. WOOOW! Te superas. me encanta: Cada vez que me miro al espejo, descubro que en mi reflejo hay un poco menos de mí y un poco más de alguien a quien no conozco.

    increible. Un beso y sigue así, por favor.

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  4. Te entiendo, mirarte no saber quien eres, verte y perderte, preguntar por mantener la cordura y volverte loca por su misma culpa. Un besoo, te sigo :))

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  5. Pues a mime satisface la idea de saberme distinto y contemplar el mundo desde otra perspectiva.
    El miedo , el dolor, pueden no ser evitables ;pero lo que si es evitable el sufrimiento que producen, ese, es de libre elección.
    Me has hecho reflexionar.
    ¡Profunda y filosófica tu entrada.
    Besos
    André

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  6. Por favor, no dejes de escribir tan bien. En serio, me he emocionado (o casi, pero eso ya es un éxito, al menos, así lo veo) Hacía tiempo que nadie me hacía sentir tanto con tan pocas palabras. Las suficientes. En resumen, tienes arte, deberías saberlo y, si no es así, si no lo sabes, te lo diré cuántas veces sean necesarias.
    Un beso desde mi blog, te invito a pasarte y echarle un vistazo cuando tengas tiempo, por mi parte, te seguía desde hacía bastante tiempo pero, para ser sinceros, hacía mucho que no me pasaba por aquí y, la verdad, después de taaaaanto tiempo, me arrepiento de haber estado del mundillo blogger durante tanto.
    Lo dicho, te espero por

    Los latidos de abril

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  7. Pasaba por aquí y te leo. Me siento así ahora. Siempre en el punto, madri.

    Cariños,
    Chuleta.

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