lunes, 11 de febrero de 2013

Sopa de letras

A veces, ni yo sé qué quiero decir cuando escribo. Tal vez, eso no sea lo importante. Tal vez, sólo interese que alguien más pueda encontrarle un sentido. Porque sabes que, cuando alguien se siente identificado, se estremece, esboza una sonrisa o suelta una lágrima al leerte... Tu objetivo como instrumento del magnífico mundo de la escritura ha sido cumplido. Las palabras que has escrito dejan de ser un simple cúmulo de letras para convertirse en una obra de arte; un pequeño pozo de sentimientos que despliega su complejidad de mil maneras diversas, acorde a quien pose sus ojos en ellas. 

Es entonces cuando comprendes que no eres tan poco especial como creías, que tú también puedes hacer un poco de magia. Y se siente sensacional.


sábado, 9 de febrero de 2013

Nadie dijo que fuese justo

A veces pienso que la vida sería mucho mejor si no existiera el dinero. ¿Qué tan difícil puede ser generar un feedback constante donde cada uno dé lo propio a la sociedad y reciba lo equivalente a cambio? ¿Por qué debe haber gente nadando en comodidades mientras otras personas se mueren de hambre? ¿Por qué no todos podemos tener lo que merecemos? ¿Por qué no todos merecemos lo que tenemos? 

Nunca creí que la igualdad fuese el ideal comunista de dar a todos exactamente lo mismo, pero sí de dar a cada uno lo que le corresponde, a algunos más y a otros menos. Sin embargo creo imprescindible que cada persona tenga lo que merece, mínimamente, como ser humano. Desde el respeto ajeno hasta un techo bajo el cual poder dormir tranquilamente.

¿Por qué en sitios donde sus dirigentes pregonan a los cuatro vientos la igualdad, hay un gran porcentaje de la población que no tiene siquiera sus necesidades básicas satisfechas? ¿Cómo puede ser que una madre prefiera comprarse un atado de cigarrillos antes que un plato de comida para sus hijos? ¿En qué mundo cabe que haya personas que se preocupen por el maltrato animal y no les importe el de los seres humanos? ¿Desde cuándo una persona puede asesinar impunemente a otra sin sufrir las consecuencias de sus actos? ¿Es normal que una ambulancia no quiera entrar a una villa en busca de alguien que se está muriendo, por miedo a que la apedreen? 

A veces, la realidad me enferma. Y me deprime lo poco que puedo hacer para cambiarla.