martes, 13 de marzo de 2012

Abandono



Retazos de una vida en borrador,
acordes inconclusos en clave de fa. 
Estelas de un fugaz resplandor
que me estremece... y se esfuma.



sábado, 10 de marzo de 2012

Sábado anómalo

Odio la frase "me pasan cosas con vos". Parece que tuviéramos un orgasmo crónico para con una persona. O sea, es escuchar a alguien que la dice, ya sea en la televisión o en la vida real, y me parece verlo en un estado cuasi catatónico, babeando y con eventuales sacudidas involuntarias de su cuerpo. Asquito, yes

Hoy no tengo mi inspiración mística para escribir cosas bonitas, no. Por eso esta acumulación de facts sin sentido. Pero bueno. Volviendo a lo importante... Lo de que quiero escribir a diario y que mencionaba la otra vez, es por una razón. Por más que muchas entradas vayan a ser cortas, extrañas o whatever; necesito ponerme una meta y cumplirla. Este es mi año de llevar a cabo todos mis propósitos. Soy una persona que deja siempre las cosas por la mitad, a medio hacer o, en los peores casos, ni bien las empiezo. Entonces, habituarme a cumplir lo que me propongo es en cierto modo, perfeccionarme a mí misma. De lo contrario, a este paso voy a terminar siendo una irresponsable toda mi vida. Hoy tenía que ir a un Encuentro muy especial y lo olvidé por completo. Me siento pésima por eso, especialmente porque en cierto modo le eché involuntariamente la culpa a otra persona de mi olvido y ahora me siento extraña respecto a dicho personaje. Supongo que durante el día se me pasará y también se me irá la rabia por haberme quedado dormida. 

Aprovecho esta entrada de descargue para agradecer a esas personitas que me siguen y me comentan lo que escribo día a día. ¡Ya van más de cincuenta seguidores! Creo que ver esto me ha levantado un poco el ánimo, especialmente porque jamás hice este blog pensando que algún día lo leería tanta gente, o alguien siquiera. Y me anima muchísimo leer sus comentarios, sus consejos, sus ánimos... Sus todo. 

Gracias muchas. 

Later!

viernes, 9 de marzo de 2012

Mujeres

Todas las mujeres bellas son las que yo he visto, las que andan por la calle con abrigos largos y minifaldas, las que huelen a limpio y sonríen cuando las miran. Sin medidas perfectas, sin tacones de vértigo. Las mujeres más bellas esperan el autobús de mi barrio, o se compran bolsos en tiendas de saldo. Se pintan los ojos como les gusta y los labios de carmín de chino.

Las flores del desierto son las mujeres que tienen sonrisas en los ojos, que te acarician las manos cuando estás triste, que pierden las llaves al fondo del abrigo, las que cenan pizza en grupos de amigos y lloran solo con unos pocos, las que se lavan el pelo y lo secan al viento.

Las bellezas reales son las que toman cerveza y no miden cuantas patatas han comido, las que se sientan en bancos del parque con bolsas de pipas, las que acarician con ternura a los perros que se acercan a olerlas. Las preciosas damas de chándal de domingo. Las que huelen a mora y a caramelos de regaliz.

Las mujeres hermosas no salen en revistas, las ojean en el médico, y esperan al novio ilusionadas con vestidos de fresas. Y se ríen libres de los chistes de la tele, y se tragan el fútbol a cambio de un beso.

Las mujeres normales derrochan belleza, no glamour, desgastan las sonrisas mirando a los ojos, y cruzan las piernas y arquean la espalda. Salen en las fotos rodeadas de gente sin retoques, riéndose a carcajadas, abrazando a los suyos con la felicidad embotellada de los grandes grupos.

Las mujeres normales son las auténticas bellezas, sin gomas ni lápices. Las flores del desierto son las que están a tu lado. Las que te aman y las que amamos. Solo hay que saber mirar más allá del tipazo, de los ojazos, de las piernas torneadas, de los pechos de vértigo. Efímeros adornos, vestigios del tiempo, enemigos de la forma y enemigos del alma. Vértigo de divas, y llanto de princesas.

La verdadera belleza está en las arrugas de la felicidad...


Mario Vargas Llosa.

jueves, 8 de marzo de 2012

Relato entregado

Me había propuesto desde un día de febrero que no recuerdo, publicar todos los días algo en este blog. Al menos, esperaba que me durara todo el mes de marzo. Pero no, ya he fallado en el día 7. Qué mal, qué mal. Bueno, pero tengo la excusa. Estuve muy atareada ultimando detalles de mi relato para el concurso, el cual fui a llevar hoy a la editorial. Me he topado con otra chica que también llevaba lo suyo y me he quedado en plan... Diantres. Uno no se da cuenta de la seriedad de la competición hasta que no ve a sus contrincantes.

Pero en fin, con algo de suerte -qué va, muchísima necesito-, ganaré y me declararé auténticamente feliz. Ahora estoy fundida de cansacio luego de todo lo que he caminado, junto con el correspondiente viaje de pie en el colectivo, y realmente no tengo cerebro para pensar nada decente, así que tendréis que disculpar mi sositud en esta entrada. Prometo que, luego de que publiquen los resultados del concurso (me quedan casi dos meses hasta entonces), subiré el relato en el hueco que me ha quedado por el día de ayer que estuve sin publicar. Además de que quiero serle fiel a la fecha de finalización del mismo. Y ya os contaré si he ganado o no. Rezad para que sí... Aunque lo dudo.

Casi lo olvido... ¡Feliz día a todas las mujeres!

Later!


martes, 6 de marzo de 2012

Coffee & tea



Si callo las cosas, es porque al decirlas tengo miedo de dejar de sentirlas. ¿Pueden escaparse los sentimientos a través de las palabras pronunciadas por mis labios? No lo sé, pero tengo la sospecha certera de que a cada beso tuyo, una parte de mí se va contigo y deja de pertenecerme.


lunes, 5 de marzo de 2012

T'esnucaré contra'l bidé

Gente inconformista. La hay por doquier, yo misma soy una de esas personas. Sin embargo, hay un grupo en particular que todavía no termino de decidirme si me apena o me horroriza. Sí, tú que estás leyendo esto y cada día te vuelves esclava de la báscula y adicta a regalarle todo lo que posees en tu interior al inodoro. Tú y todas esas que viven ardientes de deseo por ser hueso con piel. 

Me apenan, me asquean, me espantan, me asustan, me desesperan. Si pudiera golpearlas para que reaccionaran y descubrieran el vacío absurdo en el que están llevando sus vidas, lo haría. Me indigna. He visto cientos de niños y niñas muriendo de hambre, alimentándose con los desechos olvidados de un basural. Y como esos pocos que yo he visto, hay millones. 

Pero la raza humana es tan inteligente, que cuando tiene comida de sobra para crecer sana y fuerte, se mata de hambre adrede. Y todo porque la distorsionada imagen en su espejo le dice que está gorda. Obesos de estupidez, eso estamos. 

No entiendo la necesidad de estar raquítica, cuando no sólo es egoísta sino que también queda horrible. Las mujeres son bonitas con curvas, con carne para tocar y acariciar. ¿De qué sirve rodear un saco de huesos? Para eso la necrofilia, vamos. He leído que hay una enfermedad en la gente desnutrida, en la cual el cuerpo se empieza a alimentar de su propia carne por falta de comida para sustentarse. ¿Hasta ese punto quieres llegar? ¿Te parece algo digno de admiración? Asco. Eso me das.

Mido un metro setenta y dos, peso sesenta y seis kilos. Tengo pancita y estoy algo sobrada de trasero. Pero soy feliz. La gente me quiere tal cual soy exteriormente, porque valora lo que hay en mi interior. Incluso con mis propias falencias de carácter. Porque el verdadero amor se fundamenta en aceptar al otro tal cual es, con sus defectos y virtudes, no "a pesar de". Y si esperas que la gente te quiera más por estar más delgada, eres idiota. No cambiará su parecer respecto de ti si por dentro sigues siendo la misma mierda. 

Valórate. Sólo eso hará que los demás también lo hagan. Y empieza a alimentarte como corresponde, joder, que me da rabia ver al mundo muriendo de hambre y tú tan impune, vomitando después de comer. 


domingo, 4 de marzo de 2012

Domingo astromántico

¿Cuándo dejé de dudar? No puedo saberlo con exactitud, pero simplemente sucedió. Las piezas del rompecabezas de mi vida comenzaron a encajar súbitamente, dejándome atónita ante tal acontecimiento. Los astros iniciaron su eterna rotación en torno a la tierra, alineándose a mi favor.

Aún así, todavía siento una enorme carencia, un gran vacío en el centro de mi corazón. Dicho espacio está medio maltrecho, de tanto poner y sacar cosas a lo largo de mi existencia. Cada uno de los que pasaron por allí, acaparando dicho espacio por completo o pretendiendo ocuparlo sin lograr su cometido, dejó una marca. Algunas más ligeras, otras tan profundas como el misterio que escondes detrás de tu mirada. Por un largo tiempo, no supe como aliviar su padecimiento ante tanta tortura vivida. Sin embargo, descubrí algo inaudito; la cura para mi enfermedad.

Ese vacío sólo puedes llenarlo tú. Y por primera vez en mucho tiempo, voy a dejarte hacerlo.


sábado, 3 de marzo de 2012

Desaparecer

Quizás sea que estoy en crisis, no lo sé. Tal vez sean las lágrimas contenidas que no culminan en llanto, que poco a poco van destruyendo mi existencia. Pero lo cierto es que necesito gritar mi dolor, aullar como una salvaje desquiciada. De lo contrario, la déspota agonía que hoy tortura mi corazón terminará por consumirme. Y quedará cada vez menos de mí... Hasta el día en que desaparezca.


viernes, 2 de marzo de 2012

Al mejor postor

La música ensordecedora atronaba en el boliche lo suficiente como para adormecer todos sus sentidos. Sin embargo, ni siquiera hacía falta aquel ruido insoportable invadiendo sin permiso sus oídos como para que se sintiera aturdida. El exceso de alcohol en su organismo ya había hecho más que suficiente. El bamboleo de su cuerpo lo indicaba con claridad, mientras que su sensual danzar desvaído no hacía más que tentar a todos los de su entorno, haciéndola lucir como una presa sumamente apetecible.

Y a ella, el hecho de encontrarse en aquel estado no parecía importarle en lo absoluto. Bailaba sin cesar, pasando de mano en mano, de boca en boca, perdida en la multitud… Regalando su cuerpo al mejor postor.


jueves, 1 de marzo de 2012


Me acostumbré tanto a tu voz, que demasiado insípido suena el silencio. 
Me acostumbré tanto a tu amor, que la soledad parece un infierno.