jueves, 12 de enero de 2012

La ventana del alma

Casi un mes estuve sin permitirme expresar mis sentimientos. Debería resultarme extrañamente frustrante, pero descubrí que sólo fue agotador. Ahora busco una forma de encontrar una salida, una vía de descarga para todo aquello que estuvo encerrado, acumulándose. Y asombrada descubro que no la hay.

¿Pero qué demonios?

Decido mirar dentro de mí, abrir la ventanita que da a los pensamientos más escabrosos de mi alma. Introduzco mi cabeza bien adentro y le doy al interruptor que enciende la luz, esperando encontrar un maremoto de alborotadas ideas luchando por salir. Pero está vacía.

Desesperación.

¿Dónde están? ¿Qué diantres hicieron con los pedacitos de mi alma? Siento a mis ojos salirse de sus órbitas, explotando en un estallido de sangre y partículas nerviosas. Asco. Al menos la habitación del pánico ya no está vacía. La cárcel de mi alma ahora está manchada con despojos de mi propio cuerpo.

La lucha inicia.

En un combate a tientas contra mi propia ceguera, me arrojo como un animal desquiciado al interior de mi encierro personal. Es difícil, pues el hueco es pequeño, como para que los retazos intangibles de mi ser no puedan escaparse con facilidad de allí. 

Sin embargo, lo hicieron.

Siento mis huesos crujir al estamparme contra el suelo. La ventana estaba muy alta. Maldito aquel al que se le ocurrió diseñar algo tan poco propicio para mi alma. Me incorporo como puedo, pero los tobillos me fallan y la carne se desgarra al chocar mis huesos contra el cemento.

Dolor. 

No creo poder soportarlo por mucho tiempo más. No sin mi alma. ¿Quién me la habrá robado? ¿Por qué aún sin ella puedo seguir sintiendo? Creía que encerrando sus trozos en una prisión sin salida, podría controlarlo todo. Pero no pensé que sucedería esto cuando quisiera dejarlos salir.

Ya casi llega.

Siento a la muerte expandirse sobre mí, deshaciendo cada partícula de mi cuerpo, arrancándola con un doloroso ardor que me hace gritar. Una y otra vez. Mi piel se pega a las paredes del cuarto. La sangre recubre los huesos fileteados que las decoran para que no parezcan tan aburridas. Mis órganos cuelgan del techo, como adornos lúgubres que sin éxito buscan darle algo de calidez al lugar. 

Entonces, el regreso.

Los pequeños retazos de mi alma vuelven a aparecer por allí, casi como si nunca se hubieran ido. No puedo decir que los siento, pues yo ya no soy nada. Pero ellos regresan, ocupando todo el ambiente con una tranquilidad inusitada en algo que alguna vez provino de mí. De todos modos, era perfectamente comprensible que así sucediese...

Mi cuerpo se había convertido en la cárcel de mi alma.


9 comentarios:

  1. Que entrada... me encantó. Me identifico mucho, yo tampoco puedo encontrar esos sentimientos que se que tengo y quieren salir. Es dificil. Me re gusto el texto, besitos.

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  2. Un placer volver a leerte a ti :D

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  3. Sencillamente, eres una poeta. Mucha gente, puede llegar a sentir lo que tú describes con estas palabras. No se puede escribir mejor. Las palabras, realmente, me llegan al corazón, y puedo notar en mis propias carnes, ese dolor del que tu hablas. Desde mi opinión, consigues transmitirnos a todos lo que lo leemos, muchas cosas.

    Y finalmente, gracias.

    Un admirador.

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  4. Como ya te lo dije, tenes un don para la escritura, hace ya rato que no veía alguien que pudiera expresar sus sentimientos de esta manera, ni que logre que los lectores puedan sentir verdaderamente sus emociones, mas cuando no todo lo que escribís va para el mismo fin, sino que es bastante variado el "Genero" que tenes distribuido en tu escritura, ojala sigas publicando, que tenes una nueva seguidora con tu blog en favoritos n.n

    (PD: Sigo sin entender como se maneja esto de los blogs...)

    ~Lilian.

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  5. Pedro, tu ahijado querido,15 de enero de 2012, 5:09

    Sencillamente IMPRESIONANTE. Sin palabras me dejas, claro que eso no es ya ninguna novedad. Si te soy sincero, mientras leía la entrada, he tenido la extraña sensación de padecer todo el dolor que tú misma describes. No sé, es raro, y no puedo parar de preguntarme cómo lo haces. Digo, relatar la crudeza humana de una forma tan ¿bella?

    Hacía tiempo que no me pasaba y me has dejado con la boca abierta. Te quiero infinito.

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  6. Buah *-* increíble tu blog. Te sigo ^^
    sígueme eh: http://dreamstobelieve.blogspot.com/

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  7. ¡Ay, puntuación siniestra que me reduce a despojos! ¿He de llorar tu trágica retirada, cuerpo lacerado? ¿O debo en todo caso alma que retorna celebrar tu llagada inesperada?

    ¿Qué vil catástrofe es esta que se desencadena cuando se decide despóticamente abandonar a su suerte esa energía cósmica que es el alma? No es primera vez que he de presenciar esta dolorosa escena criminal. Sé que tampoco será la última.

    Es una suerte que la muerte no sea ciertamente la última estación del recorrido.

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  8. Como ya te dije este relato me gustó pero me pareció un poco morbosa la descripción tan detallada acercándose al final... pero bueno, supongo que viene al caso teniendo en cuenta el argumento de la historia en sí.

    En general me gustó mucho, creo que tenés bajo control el vocabulario demasiado exagerado y ahora lo que escribís se ve muchísimo mejor <3

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  9. Gracias, a todos. De verdad estoy sin palabras. Quizás por el exceso de estudios, o tal vez, porque simplemente... No hay palabras.

    Ay.

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