miércoles, 21 de mayo de 2008

Un camino

Un camino... Tantas cosas pueden pasar en él.

Tantos para elegir, tantos para seguir. ¿Qué secretos esconde al final? O tal vez nunca termine... Tal vez uno lo recorra y lo siga fervientemente para saber qué hay en su término, pero nunca llegue, desfallezca, muera o tal vez siga toda una eternidad caminando por él, sin llegar nunca a nada.

Creo que a mí me pasa eso, sigo andando por un camino que debí haber abandonado hace rato. Nunca quise tomar ninguna otra vía secundaria. Por más oscuro que haya estado el que recorría, lo seguí, caminé y caminé, y sigo caminando. Pero nunca llego a un final. Tal vez algún día lo haga... Pero, si no es feliz... Me arrepentiré de haber desperdiciado las oportunidades de abandonarlo y deberé asumir la responsabilidad de mis actos.


3 comentarios:

  1. No hay mucho que hacer; solemos escoger siempre el peor camino. ¡Que prodigio que existan tantos! ¡Que milagro el que el hombre sea terco! Imposible sería de otro modo atreverse a escapar de la ruta. Grande es el hombre que desea ser consecuente, que persiste aún para terminar mal su trayecto. ¿Pero no lo es también el que se arriesga en la búsqueda de un pasaje más próspero?

    Aún más increíble es que las reglas para ninguno cambie. Oculto en el misterio permanece el resultado de los pasos que transitemos. Y es que nadie se animaría a una alternativa, si desde el inicio tuviéramos claro que todos los caminos nos llevarán al mismo cauce.

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  2. Creo que todos los caminos llevan, en cierto modo, a lo mismo. Después de todo, el final de la vida es uno solo y no hay forma de escaparle. Pero el camino que escoges, la forma en que lo transitas y cómo te preparas para su inminente final, son las cosas que determinan cómo será tu vida.

    Creo que he encontrado un camino que me complace bastante. ¿Has hallado tú el tuyo?

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  3. He escogido, o han escogido. No lo tengo claro. Supondré que me complace.

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