viernes, 9 de mayo de 2008

Perder lo irrecuperable

Una sola cosa ahora deseo:
quisiera volver el tiempo atrás,
no hace falta que sea demasiado
con un día basta, nada más.

Busco y aunque busque no encuentro
una puerta, de este encierro, una salida;
quiero recuperar lo irrecuperable
pero sé que su confianza está perdida.

¿Cómo en tan sólo un día
se pueden perder años de rectitud?
Aborrezco a la persona culpable
de tal acto de ineptitud.

Quiero recobrar lo perdido
y lo digo con total franqueza,
quiero desterrar para siempre aquello
que a mi alma quitó su pureza.


2 comentarios:

  1. Nadie podría poner en duda el afán porfiado de tu ser por traer de vuelta lo que ya fue. Mi propia alma ha sufrido un resquemor ante el recuerdo de lo que se ha perdido. Pienso que mejor es pensar que algo bueno puede resultar de aquellos tropiezos; más por aferrarme a algo que porque de verdad así sea. Roguemos por un buen mañana, que es lo único que nos queda, dejando atrás lo irrecuperable.

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  2. Un tropezón no es caída. Y si en su momento caí, gracias a Dios pude volver a levantarme. Los golpes me hicieron más fuerte, dificultándole al malvado la posibilidad de volver a provocarme una caída.

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