sábado, 12 de septiembre de 2009

Reflexión nocturna de un alma desvelada

Sientes como si el vacío no pudiera llenarse,
quieres llorar pero las lágrimas no acuden a tus ojos.

Clamas, gritas, golpeas, rompes, quiebras, lastimas.
Pero aún sigues sintiendo esa imperiosa necesidad,
de querer lo que no tienes, de tener lo que no quieres.

Ya ni siquiera tu poesía rima, sino que se acumula,
se amontona como un verso que bien podría ser prosa.
Unas pocas líneas no bastan para expresar aquello que sientes,
ni siquiera una enciclopedia entera lo haría mejor que una lágrima.

Una simple lágrima.
Una lágrima perdida, una lágrima ausente.
Una lágrima que no llega, una lágrima que no se siente.

Ahora pides, imploras, ruegas, suplicas, acaricias, rozas.
Pero es inútil, nunca vendrá.
La sequedad de tus ojos busca jugarte una mala pasada.

Así como es inexplicable la razón por la cual te sientes así,
hay mil y un motivos por los cuales seguirás intentando en vano,
buscando derramar aquel néctar de la dulce pena sin lograrlo.

Cansada, desvelada, te tumbarás en la cama y verás las nubes por el cielo pasar.
Un infinito celeste que ni siquiera existe en aquellas horas de la madrugada,
en que la soledad y el silencio son la única compañía.

Te darás por vencida, dejarás de luchar,
comprendiendo que a eso estás destinada,
a sufrir la mas nefasta de las condenas.

Y entonces, sin previo aviso,
Sentirás como acude aquella inevitable necesidad en tu ser.
La humedad se reflejará en tus pupilas,
y sin ninguna razón aparente
pequeñas cataratas de agua salada comenzarán a brotar de tus ojos,
recorrerán tus pómulos con delicadeza hasta morir en el vacío infinito del espacio terrenal.

Tus lamentaciones dejarán de ser infundadas,
encontrando su razón de ser en la más vulgar de las excusas.
Quizás sea ese el momento en que tu ambiguo parloteo
Vuelva a armonizar como un compás de semifusas.

Me quiere, no me quiere.
Tu poesía se tornará trillada.
Lo amo, no lo amo.
Como una falsa diadema dorada.

Querrás desplegar tus sentimientos en las hojas de manera desesperada.
mas las palabras que escribas en ellas sonarán cursis y ahuecadas.
Tu paciencia disminuirá paulatinamente, tus lágrimas irán en aumento,
desearás que todo fuera tan fácil como describir a la princesa del cuento.

Al ver que la labor es inútil, las lágrimas te nublarán la vista,
las angustias y frustraciones te harán sentir incomprendida,
el papel se deslizará entre tus dedos y se alejará de ti, egoísta,
los párpados te pesarán y ante el sueño caerás rendida.



2 comentarios:

  1. Con una daga me has dado directo al corazón esta noche. Qué nostalgia dolorosa recordar la primera mitad del episodio que yo también viví de una manera tan idéntica como dispar. Y es que no somos los mismos... sin embargo somos iguales.

    ¿Qué será que ocurre cuando se siente que la inspiración persistente de pronto se escapa? Podrá ser sólo una ilusión, o el simple agotamiento letal de nuestros espíritu finalmente rendido que se niega a cualquier intento de desahogo. En tu caso abogo por lo primero. Paradójico, injusto y vil es que en medio de frustraciones y desconsuelos nazcan obras tan soberbias. Tan reales y ficticias a la vez.

    En tu viaje algo de mi propio cielo nublado he divisado... y ha llegado a ser incluso tétrico.

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  2. Tétrico es el mundo que nos rodea. Yo no hago más que reflejarlo.

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