domingo, 27 de abril de 2008

Verdulería

Hoy fui a la verdulería
a comprar un kilo de papa,
pero la vi tan verde y linda
que pedí un poco de albahaca.

Me tentaron los tomates,
rojo sangre su color.
Como brócoli no quedaba,
opté por la coliflor.

Me di vuelta y las vi,
de figuras esbeltas y lozanas,
teñidas de amarillo fuerte,
por mí clamaban las bananas.

Ahora es época de limones
dijo amable el verdulero,
le pedí solo unos pocos:
en mi casa tengo un limonero.

Ya estaba por pagarle
cuando recordé a mi cuñada,
¿qué me había pedido...?
¡lechuga para la ensalada!

Los duraznos gritaron mi nombre
y me dio kilito me llevé.
También un par de zapallitos
para hacer un rico puré.

"Una última cosa quiero"
dije pidiendo un ají.
Agarré todas mis bolsas,
pagué, saludé y me fui.


4 comentarios:

  1. Aunque un buen poema no necesite rimas para expresarse me ha encantado el ritmo que le pones a les escritura.

    Me ha parecido excelente y bastante creativo, teniendo en cuenta que son cosas que muchos hacemos pero no las plasmamos así. Por otro lado no sé si tenga un trasfondo más grande de lo que yo veo.

    Enhorabuena :)

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  2. Gracias, anónimo. Creo que ya sé quién eres, de todos modos. xD

    Mi poesía tiene un ritmo muy marcado y prácticamente siempre lleva rimas, pues no sé escribirla sin ellas. Y no, no tiene ningún otro trasfondo. Fue simplemente una tontería que salió de una mente demasiado ociosa en un momento de aburrimiento.

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  3. Venía también con la intención de remarcar tan delicioso y alegre ritmo. ¡Casi bailé cada estrofa! Mis respetos por un logro que yo no conseguiría en toda una vida.

    Un segundo aplauso, por el exitoso atrevimiento de arrancarle a lo cotidiano una mirada distinta, por escapar de los lugares comunes y retratar con cándido atractivo una actividad propia de cualquier mortal.

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  4. Gracias, chica. Es una de mis favoritas por la simpleza con la que la he construido. Creo que es una de las pocas cosas con las que he podido escapar un poco a la estricta construcción llena de palabras "sofisticadas".

    Quizás, en la banalidad de lo cotidiano logré escapar a mi propia rutina y crear algo completamente nuevo.

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