martes, 8 de enero de 2008

Desesperación nocturna

Lentamente la noche cayó sobre mí
envolviéndome con su manto negro,
como la última hoja de un árbol
que cae al llegar el invierno.

El aire se tornó denso
y espesa se volvió la calma,
reflejando en el cielo oscuro
la inmensa desesperación de mi alma.

Aún sigo oyendo las suaves palabras
susurradas por tu dulce boca,
poco a poco la falta de tu cariño
está volviéndome loca.

Tu ausencia hace estragos en mí
seguir así ya no tiene sentido,
desde que mi vida carece de ti
amor mío, ya no vivo.

2 comentarios:

  1. Curiosos son los efectos que puede traer consigo una noche cerrada. El recuerdo doloroso, la palabra severa...

    ¿Es culpa de la noche? ¿Tal vez del masoquismo innegable de nuestra naturaleza? Yo al menos, creo tenerlo claro.

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  2. La luz del sol da energía, ayuda a fijar vitaminas. Probablemente, influye al bienestar del ser viviente. Quizás la ausencia de ello es lo que nos hace marchitar, sacando a relucir los trapos más escabrosos de nuestro interior.

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