lunes, 3 de noviembre de 2008

Tranquila y tempestuosa

Hoy me di cuenta de que soy como el mar: tranquila y tempestuosa.

Mi alma no fue creada para estar encerrada en un cuerpo. Necesita ser libre; viajar, correr, volar, sentir. Es salvaje y violenta, como las olas al romper contra la superficie de su misma escencia. Pierde la noción de su propia fuerza y arrasa con todo lo que encuentra a su paso; lo secuestra, lo sepulta, lo absorbe. Se da cuenta de su poder y se siente sublime, se hincha de orgullo y despliega sus encantos. Pero se percata de que ello no es bueno y se repliega en la pleamar de sus sentidos. Su chispa se apaga y se vuelve pasiva, cual aguas saladas en un día celeste. Pero no la satisface ese estado de paz permanente y un nuevo detonante la vuelve a su modo inicial de existir, empezando nuevamente aquel círculo vicioso. Ella sabe que de daño es causante, pero no una solución para remediarlo. Esta conciente inconciencia la asemeja al gélido mar que hoy roza cálidamente mis pies. Se cree única en su tipo y se siente sola. Se cierra en sí misma y se muestra fría, distante. Pero entonces aparece algo nuevo, alguien nuevo. Un alma similar a ella, pero no igual. Se da cuenta de que su forma de ser la hace singular, pero no única. Nota que necesita de otros para seguir viviendo. Pero no cualquier otro, sino esa otra alma.

Mi alma necesita de tu presencia... Tan tranquila y tempestuosa.




martes, 23 de septiembre de 2008

El egoísmo

¿Acaso buscar mi propia felicidad es ser egoísta?
- No.
¿Anteponerla a la de otros lo es?
- Si.
¿Pero él no es egoísta al ser feliz y no importarle mi felicidad?
- No.
¿Por qué?
- Porque él no sabe que estás triste.
Y si lo supiera, ¿lo sería?
- Tampoco, le arrebataste su felicidad para construir la tuya.
Pero él era feliz conmigo.
- ¿Cómo lo sabes?
Sonreía.
- ¿Por ti?
Si, por mí, sólo por mí.
- ¿Entonces por qué te dejó por otra?
Porque no fui quien de verdad era.
- ¿Segura? ¿No la querría más a ella?
Si, pero si yo le hubiera mostrado quien era, en realidad todavía estaría conmigo.
- ¿Y cómo sabes que esa no eras tú?
Simplemente lo sé, porque yo no reacciono así.
- ¿Esa es tu excusa?
No.
- ¿Entonces?
Yo soy así, pero también puedo ser diferente.
- ¿Y lo fuiste con él?
No.
- ¿Lo culpas entonces?
No. Pero si tuviera otra oportunidad tal vez cambiaría de opinión
- ¿Y dejarías que él la dejara y ella sufriera como tú ahora?
Si.
- Egoísmo.
El de ella también.
- No mires a los demás, tú eres egoísta, no importa como sea ella.
Pero yo quiero ser feliz.
- Puedes serlo, si de verdad lo amas y él es feliz con ella, debe bastarte para ser feliz.
No puedo.
- ¿Porqué?
Porque quiero que esté conmigo
- ¿Y eso no es ser egoísta?
No. O tal vez sí. Entonces quiero morir, olvidar y ser feliz.
- Seguirías siendo egoísta.
¿Por qué? No estoy perjudicando su felicidad.
- Pero a otras personas si.
¿Y a mí que me importan los demás? Solo me importa él.
- Mucho.
No, eso es mentira, solo lo amo a él. El resto del mundo no significa nada para mí, ni siquiera yo.
- Entonces, ¿porque sigues viva?
Porque soy egoísta.


lunes, 9 de junio de 2008

Presencia inmanente

El auto se deslizaba a una velocidad vertiginosa por el pavimento. Yo me encontraba en el asiento trasero, absorta en la lectura de Crepúsculo. Súbitamente, sentí descender la aceleración del vehículo. Alcé la vista y observé cómo nos acercábamos cada vez más a una camioneta que, por la imprudencia del conductor de un imponente furgón que avanzaba por la mano contigua, había clavado los frenos, deteniéndose en la banquina.
El auto dio un brusco viraje y se precipitó hacia fuera de la carretera, derrapando descontroladamente por el pasto.
En el interior del automóvil reinaba el silencio. Todo parecía desplazarse en cámara lenta.
Aferrada al asiento, miles de imágenes se mezclaban en mi mente, junto con la visión del inminente impacto. Faltaban tan sólo unos centímetros para que el auto volcara.
Prácticamente, tenía la certeza de que un instante después, éste rodaría dando tumbos por la hierba. Sin embargo, en mi fuero interno, no estaba asustada; sabía que, sin importar lo que me sucediera, iba a estar bien: Él estaba conmigo.

Aunque a veces no lo recordemos, aunque a veces lo olvidemos, Él siempre estará junto a nosotros, cuidándonos, velando por nuestras almas. Porque es nuestro Padre y nos ama a todos y a cada uno, sin importar cuánto lo queramos nosotros. Yo sé que Él siempre está conmigo y que nunca me deja sola.


miércoles, 21 de mayo de 2008

Un camino

Un camino... Tantas cosas pueden pasar en él.

Tantos para elegir, tantos para seguir. ¿Qué secretos esconde al final? O tal vez nunca termine... Tal vez uno lo recorra y lo siga fervientemente para saber qué hay en su término, pero nunca llegue, desfallezca, muera o tal vez siga toda una eternidad caminando por él, sin llegar nunca a nada.

Creo que a mí me pasa eso, sigo andando por un camino que debí haber abandonado hace rato. Nunca quise tomar ninguna otra vía secundaria. Por más oscuro que haya estado el que recorría, lo seguí, caminé y caminé, y sigo caminando. Pero nunca llego a un final. Tal vez algún día lo haga... Pero, si no es feliz... Me arrepentiré de haber desperdiciado las oportunidades de abandonarlo y deberé asumir la responsabilidad de mis actos.


viernes, 9 de mayo de 2008

Quiero

Quiero tantas pero tantas cosas
que no sabría por cuál empezar,
unas cuantas te conciernen
y aquí las voy a enunciar.

Quiero conocerte un día
y salir por el barrio a caminar,
charlar de mil cosas diferentes
sin un rato descansar.

Quiero darte un abrazo gordo
de esos que duelen te quiero dar,
hasta que vos me hagas cosquillas
y yo te tenga que soltar.

Quiero que no nos digan nada
y que tranquilos podamos hablar,
que lo dicho, entre nosotros quede,
a nadie le tiene que importar.

Quiero quererte tranquila
sin que nadie me diga como actuar,
vivir en un mundo de colores
con montañas, sierras, bosque y mar.


Perder lo irrecuperable

Una sola cosa ahora deseo:
quisiera volver el tiempo atrás,
no hace falta que sea demasiado
con un día basta, nada más.

Busco y aunque busque no encuentro
una puerta, de este encierro, una salida;
quiero recuperar lo irrecuperable
pero sé que su confianza está perdida.

¿Cómo en tan sólo un día
se pueden perder años de rectitud?
Aborrezco a la persona culpable
de tal acto de ineptitud.

Quiero recobrar lo perdido
y lo digo con total franqueza,
quiero desterrar para siempre aquello
que a mi alma quitó su pureza.


domingo, 27 de abril de 2008

Verdulería

Hoy fui a la verdulería
a comprar un kilo de papa,
pero la vi tan verde y linda
que pedí un poco de albahaca.

Me tentaron los tomates,
rojo sangre su color.
Como brócoli no quedaba,
opté por la coliflor.

Me di vuelta y las vi,
de figuras esbeltas y lozanas,
teñidas de amarillo fuerte,
por mí clamaban las bananas.

Ahora es época de limones
dijo amable el verdulero,
le pedí solo unos pocos:
en mi casa tengo un limonero.

Ya estaba por pagarle
cuando recordé a mi cuñada,
¿qué me había pedido...?
¡lechuga para la ensalada!

Los duraznos gritaron mi nombre
y me dio kilito me llevé.
También un par de zapallitos
para hacer un rico puré.

"Una última cosa quiero"
dije pidiendo un ají.
Agarré todas mis bolsas,
pagué, saludé y me fui.


viernes, 21 de marzo de 2008

Sinsentido

Esa flor que no me regalaste,
ese beso que no me diste.
Esas excusas que inventaste,
esas promesas que no cumpliste.

Eso y más... hacen que el olvido carezca de sentido para mí.


jueves, 20 de marzo de 2008

Ternura perturbadora

Te veo allí sentado
con tu dulce rostro aniñado,
pienso en lo raro que me resulta
tenerte casi a mi lado.

Busco la manera de hablarte
pero me avergüenzo fácilmente,
quisiera conocerte más hondo
pero no tengo el valor suficiente.

¿Qué decirte sin parecer una tonta?
Me pregunto con frecuencia.
Es poco lo que conozco,
más allá de tu apariencia.

Nuestros ojos se cruzan fugazmente
mientras rápido desvío la mirada,
de mí no quiero que te lleves
una falsa impresión de la nada.

¿Hablaremos algún día?
¿Me sonreirá tu cálido rostro?
¿Dirá esta felicidad que me perturba
que somos el uno para el otro?


domingo, 3 de febrero de 2008

Dueño de mi corazón

Observar nuevamente el bello amanecer
volver a internarme en ese sueño,
en aquel hermoso lugar
que de mi corazón es dueño.

Atravesar los campos de girasoles
que rápidamente van cambiando de color,
cuando esa traviesa franja
los va acariciando con amor.

Ver las sombras de las sierras
que desde lo lejos me están llamando,
como toman cada vez más color
a medida que me voy acercando.

Elevarme en cada pequeña sierra
y admirar el impactante paisaje colorido,
que recorriéndolo por sinuosos caminos
espero que me lleve al olvido.

Volver a observar los atardeceres,
vivir cada minuto de este sueño,
en aquel hermoso lugar
que de mi corazón es dueño.


sábado, 26 de enero de 2008

Extraña distancia

Quisiera que me expliques amigo mío
si es que aceptas que así te llame.
¿Qué te ha pasado este último tiempo?
¿Por qué te encuentras tan distante?

Numerosos recuerdos vuelven a mi mente
de las largas horas que pasábamos hablando,
nuestra amistad creó un fuerte lazo
que sin saber cómo se está quebrando.

A nuestro precioso castillo de ensueño
un frío viento se lo ha llevado,
los elefantes voladores carecen de dueño
pues los suyos se han separado.

Tú que fuiste el oído de mis problemas
y el invisible hombro que sostuvo mi llanto,
no permanezcas inexorable a mis palabras
bien sabes que con nadie tu presencia suplanto.

Calma ya el inmenso dolor que me provoca
que de tan extraña manera me ignores,
explícame el por qué de tu rechazo
pues yo no le encuentro razones.

Mi pálida existencia inevitablemente necesita
de un contraste que su claridad oscurezca,
querido amigo yo ya he hablado
ahora te toca a ti hacer lo que te parezca.

martes, 8 de enero de 2008

Desesperación nocturna

Lentamente la noche cayó sobre mí
envolviéndome con su manto negro,
como la última hoja de un árbol
que cae al llegar el invierno.

El aire se tornó denso
y espesa se volvió la calma,
reflejando en el cielo oscuro
la inmensa desesperación de mi alma.

Aún sigo oyendo las suaves palabras
susurradas por tu dulce boca,
poco a poco la falta de tu cariño
está volviéndome loca.

Tu ausencia hace estragos en mí
seguir así ya no tiene sentido,
desde que mi vida carece de ti
amor mío, ya no vivo.

Quince cosas que odio de ti

Odio la forma en que sonríes
y como me sueles mirar,
odio tus tontos borceguíes
y tu vestimenta tan peculiar.

Odio que me susurres al oído,
lo odio cuando me abrazas;
odio tus besos tan dulces
y la manera en que me agarras.

Odio cuando me haces reír
y más aún si me haces llorar.
Odio que siempre tengas razón,
te odio cuando debo callar.

Odio no tenerte conmigo
y el que no me quieras buscar.
Pero lo que más odio es no odiarte
y no poder dejarte de amar.